De una cámara prestada a Levic Producciones

Mi historia empezó como la de muchos otros que hoy están en este rubro: con una cámara en la mano.
Me la prestó mi hermano. Solo tenía lo que hasta hoy me sigue empujando a nuevos proyectos: curiosidad. Sacaba fotos de paisajes, sin esperar nada, disfrutando el simple hecho de mirar el mundo a través de un lente.

Lo fui aprendiendo todo solo. Pasaba horas mirando tutoriales, probando configuraciones, frustrándome y volviendo a intentar. Empecé a editar videos y ver grandes youtubers de entretenimiento. Quería ser como ellos, quería divertirme haciendo videos. Empecé con los gameplays, buscando los momentos más divertidos, armando compilados, entendiendo sobre ritmo, sonido y humor sin saber que eso, de alguna forma, iba a marcar mi camino.

Nunca sentí que esto fuera “mi destino”. Para mí, crear siempre fue una forma de expresión. Un espacio donde puedo canalizar ideas, emociones o simplemente soltar toda mi curiosidad. Aunque empecé a ganarme la vida con ésto, siempre prevalece ante mí esa persona que quiere contar algo, darle voz y vida a algo nuevo.

Recuerdo la primera vez que salí a grabar. Era para un trabajo final de un curso, en la Estación Belgrano de Rafaela. Me sentía torpe, con vergüenza, como si estuviera fuera de lugar. Hasta podía oír a los trabajadores de la estación murmurando. Crucé la avenida, entré al supermercado chino y tomé una botella de vino de la estantería. Se la entregué a una persona que estaba en la oficina a modo de “compensación” por andar molestando con la cámara. Hoy lo recuerdo con cariño, porque fue el primer momento en el que lo que realizo involucró a alguien más.

Una vez que comenzás este camino, nadie te dice cómo hacerlo, ni cuándo parar. Tuve la suerte (y realmente creo que es así) de cruzarme con grandes personas que me enseñaron, me dieron oportunidades y me ayudaron a crecer —como profesional y como persona.

Hoy, después de esos aprendizajes, sigo construyendo Levic Producciones. Lleva mucho esfuerzo y trabajo estar pendiente de tantos canales a la vez.
No nació como un negocio, sino como un espacio para crear con libertad. Siento que Levic representa la disciplina y la precisión a la hora de comunicar y llevar a un proyecto audiovisual adelante. Y eso intento aplicar en mi trabajo: hacer con intención, con respeto, y sin perder la pasión. Soy muy agradecido de contar con la posibilidad de hacer lo que me gusta y que clientes o espectadores disfruten de lo mismo.

Trabajo con distintas marcas y equipos, manteniendo ese espíritu de taller: manos a la obra, curiosidad intacta, y la sensación de que siempre queda algo más por aprender.

Victor Velázquez – Fundador

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